lunes, 17 de marzo de 2008

Waking photo


David viaja en bus, en la 73. Está parado junto al asiento del pasillo de la cuarta fila de la izquierda y escucha la música que seleccionó aquella mañana para su ipod, al que se le acabará la batería un minuto y trece segundos después.
El bus se encuentra no tan lleno pero sí con gente parada, los pasajeros viajan no tan apretados pero sí rozándose eventualmente sobre todo cuando el audaz conductor decide aumentar la velocidad y realizar alguna maniobra osada. Los pasamanos de metal están cubiertos y humedecidos por el sudor característico de la palmas de las manos en un mes tan caluroso en Lima como Febrero. Las ventanas de la 73, como de costumbre en verano están cerradas, lo que permite que el olor que ya se convirtió en hedor deambule casi suspendido a manera de nebulosa a lo largo de todo el vehículo.
Junto a David se encuentra parado un señor de cincuenta y tres años que en los últimos dos minutos y treinta y siete segundos se durmió nueve veces practicando el clásico rebote de cabeza de cualquier descanso en transporte público en movimiento. La chica, que está sentada en el asiento del pasillo de la quinta fila de la izquierda cede el asiento al soñador vertical al noveno rebote. El señor coge sus bolsas y asombrado por la amabilidad de la chica se sienta sólo para seguir durmiendo, David maravillado por el gesto de amabilidad sonríe a la chica que ocupa el puesto del señor. David se da cuenta de la presencia de las otras personas en el bus, nota también los rasgos y gestos fácilmente estereotipables y encajables en algún prejuicio a primera vista.
En este preciso instante, un chico equis sube a la 73, se para al inicio del pasillo, saca una cámara, toma una foto y se baja; la batería del ipod se acaba, David se quita los audífonos, vuelve a sonreír a la chica, es correspondido; un señor con un niño en brazos sube por la puerta trasera y nadie le cede el asiento; la señora del asiento junto a la ventana de la octava fila derecha habla por teléfono con su hija, la que estuvo en el ginecólogo dos horas antes; el hombre del asiento de la ventana de la décimo primera fila izquierda bosteza mientras habla con su primo; el chico que está a su costado escucha The Mars Volta desde su reproductor de mp3; la pareja que está parada junto a los asientos del pasillo de la décimo sexta y décimo quinta fila conversa sobre la salida del día siguiente; el señor parado junto a la ventana de emergencia piensa cómo le explicará a su esposa el por qué lo despidieron; un chico imagina cómo será la premiación de la siguiente semana cuando gane el premio Alfaguara de novela; el del asiento de la ventana de la sexta fila piensa en la beca que obtuvo para estudiar ingeniería genética en Estados Unidos; la chica del asiento del pasillo de la cuarta fila piensa en el campeonato latinoamericano de ajedrez que ganó el año pasado; el sujeto que viaja parado junto a la puerta trasera estudia a los demás pasajeros buscando al más robable; el chofer, que engaña a su esposa, que además es la cobradora, piensa en pisar el pedal a fondo en la avenida 28 de julio en Miraflores para recuperar unos segundos antes de llegar a Barranco.

¿Todas estas historias y las de los demás pasajeros habrán sido captadas por el chico que subió y tomó la foto?

¿Cómo sería si la chica que está sentada en el asiento del pasillo de la cuarta fila derecha tomara una foto en este instante?, ¿cambiaría el punto de vista y por consiguiente el conocimiento sobre la vida de cada uno de los pasajeros?


Escrito por siete segundos de una fotografía fugaz.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Historias mínimas, cada uno tiene la suya y aunque a veces se conectan, cada uno tiene su propio ángulo desde donde observa, un encuadre, un sentir y un modo único de contarlo. A mí me gusta el tuyo, sigue escribiendo, sigue tomando fotografías.
La chica que cedió su asiento en el bus con destino al olvido.

cuaderno loro dijo...

lo genial es cuando dos puntos de vista encajan o cuando dos encuadres confluyen.

gracias por ceder el asiento.

Anónimo dijo...

Chevere el efecto de la foto, recuntra waking life...

Anónimo dijo...

Esto me sabe a Amelie, concomitancia, plajero, ya esta hecho, fuisteSSS, todavia en Paris y no en la 73, que chiquito tu mundo oe. Todo eso pasa en la 73, la gente debe ser feliz en Barranco, Miraflores, es la 73 o una limosina Yupi?, Que melcocha eres oe, Escribe d elos colores del arcoiris y del malecon y del puente d elso suspiros oe. Escribe DE LA Salle sera mas real.




El 3 de septiembre de 1973 a las 18 horas 20 minutos y 32 segundos un moscón de la familia Calliphora, capaz de batir las alas 14.67o veces por minuto, se posaba en a calle Sant Vincent de Montmartre.

En el mismo instante, en un restaurante cerca del moulin de la galette, el viento se colaba como por arte de magia por un mantel, haciendo bailar las copas sin que nadie lo viera.

Al mismo tiempo, en la avenida Trudaine 28 5º piso del distrito número 9 de París, Eugène Colère, al regreso del entierro de su amigo Emile Maginot, borraba su nombre de la agenda.

Siempre en ese mismo instante un espermatozoide provisto de un cromosoma X perteneciente a Raphael Poulain se desmarcaba del pelotón para engendrar a un óvulo perteneciente a la señora Poulain, de soltera Amandine Fouet. Nueve meses después nacía Amélie Poulain.

Anónimo dijo...

Daniel Bustamaante Rima con ATORRANTE

cuaderno loro dijo...

para anónimo del 19 de marzo de 2008 8:03

chévere! el photoshop es nuestro amigo.


para anónimo del 19 de marzo de 2008 10:47.
Qué pena que tu universo cognoscitivo de la concomitancia se restrinja a Amélie y no a las propuestas más relevantes de la coexistencia de los planos y puntos de vista.
Te aseguro que en la 73 puedes encontrar elementos tan fascinantes como en cualquier calle de Monmartre, Westminster o Breña.
De todas maneras gracias por el comentario.

para anónimo del 19 de marzo de 2008 11:02

y también con ABERRANTE (buscar significado).

Anónimo dijo...

Obvio todo tu floro intelectual es chevere, tajante, cortante, por eso usas lentes pues...

y tienes tatoo, por eso eres nerd cool

Pero eso no quita el plagio, ya estababa hecho, ya estaba mas visto que woody allen chocherita.

MAs profundo, puedes ser mas profundo, please plase, un poquito mas profundo. Melcocha.

Que pena que tu universo bloggero se restirnja a Liniers.

Tomate una combi asesina en la avenida arica, y no te subas a mi micro ok?.


tambien con concomitante. Mr semiotica.

cuaderno loro dijo...

te doy una tarea para tu próximo comentario:
averiguar qué textos de otros autores (que preceden a Jeunet y Laurant, director y coescritor de Amélie) trabajaron estas estructuras narrativas, te doy unos datos para facilitarte la búsqueda.
Godard o cualquiera de la Nueva Ola Francesa, en la que Amélie se basó, perdón plagió.

También Kauffman, Cortázar, Borges, Nietzsche, Foucault y Baudrillard.

espero que tengas éxito para el siguiente comentario.

cuaderno loro dijo...

olvidé a Wittgenstein, sé que te gusta mucho este autor, así que quizá pueda serte más fácil la búsqueda.

Anónimo dijo...

Creo que lo que olvidaste Cuaderno Loro es que deberías gastar tu tiempo en responder los comentarios constructivos o críticas inteligentes.
Al anónimo del 19 de marzo de 2008 8:03 se le siente molesto, furioso... ¿ que le habrá pasado, no?

Anónimo dijo...

que iluso tratar de compararte con ellos.


si tubieras le mismo criterio para elejir tus tatoos, de donde los sacas d euna bolsa de carinto?

cuaderno loro dijo...

para anónimo del 21 de marzo de 2008 7:38:

totalmente de acuerdo contigo, intento responder al 100% todos los comentarios.
en la calle, o en cualquier lugar nos topamos con todo tipo de gente, ahí está el color y los matices, siempre es divertido, y gracias por el consejo.
Con respecto a lo que mencionas del anónimo furioso de varias fechas, no tengo idea qué le pasará, tal vez esté molesto porque no le gusta que se le recomiende textos ya sean de ficción, de teoría o ensayo que tratan temas que no domina, o quizá porque no puede conjugar bien el sustantivo "tubo", no?

Anónimo dijo...

jajaja, no tienes la capacidad de ponerme furioso, cultito

Anónimo dijo...

asu que le pasa al anonimo furioso?deberian suprimir sus comentarios...

cuaderno loro dijo...

Estimado anónimo del 24 de marzo de 2008 12:53:

En realidad, la idea es que sea una tribuna abierta, el problema es que el anónimo furioso degenera un toque la idea de los comentarios, pero igual está bien, así sacamos una línea.
gracias por la sugerencia.

Anónimo dijo...

Eso me hace acordar a... los 21 minutos y -seguramente- algunos segundos más que tarda una combi en recorrer los 18 kilómetros que separa -o une- a Puno de Chucuito.

Ana Sofía hizo el viaje por motivos fonéticos. Un sol cincuenta de ida, un sol cincuenta de vuelta. Para que a las 51 horas de bajarse en el paradero se quede varada en el muelle de Puno. Justamente por motivos numéricos. Y piensa "mejor me hubiese quedado en Chucuito".

Un aplauso para los lentes y para la 73. Claro, tenían que ser números impares

cuaderno loro dijo...

este año par parece impar, no? cómo le va a Ana Sofía alejándose cada vez más de Chucuito?

Anónimo dijo...

Este año te has relajado escribiendo. Haz honor a tu nombre oe y escríbenos algo que ya me aburrí de tanto comentario.
Al fondo ya no hay sitio te aviso.

cuaderno loro dijo...

Querido anónimo, al fondo siempre hay sitio; habrá nuevos textos pronto 'y gracias por insistir'.